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>> Envío
especial para los suscriptores argentinos
medios alternativos y organismos de solidaridad.
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
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Algún día en
los días
de tu vida y la mía
habrá que decidir
y habrá que responder:
¿Quién soy? ¿adónde voy ?
¿Que hago bajo la lluvia ?
¿Qué brújulas o que brujos
dan el paso que doy ?
¿Quién guía esta tormenta
en la que soy el náufrago
de un océano loco
donde soy y no soy ?
Denme un mapa, denme
el libro de bitácora,
la última golondrina
que ayer partió al adiós.
Denme un dato de algo,
una breve gaviota
que me dé la certeza
de un golpe de timón.
El que cambia de vida
cambia también de muerte.
Quiero elegir la muerte
de la vida que soy.
¿Quién dió más por tan poco ?
¿Quien puede contestarme,
ahora que estoy dando
un golpe de timón ?
Armando Tejada Gómez, "Un golpe de timón",
12/8/84.
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Amigas, amigos,
Agradecemos los correos
recibidos por el texto de Favalli que difundimos la semana anterior.
Hemos podido responder personalmente, algunos de esos mensajes,
pero no todos. Prevalecieron abrumadoramente las opiniones en favor
de sus reflexiones sobre esta especie de letargo post-electoral
y sus propuestas de movilizarse colectivamente en torno a cuestiones
como la impunidad. Otras, aunque minoritarias, proponían
mantener distancia de lo que sucede o descreían de la posibilidad
de poder actuar de forma unitaria, aunque sea en esos temas claves.
Unas y otras son útiles, porque el debate enriquece y suele
ser la antesala de la acción o de decisiones.
Por su parte Favalli prometió que "habrá más".
Nosotros lo esperamos.
Muchas veces nos hemos
referido a la estructura centralista de Argentina. Ese esquema fue
reforzado por las políticas neoliberales, que propiciaron
el levantamiento de ramales ferroviarios y el aislamiento de extensas
zonas del territorio y favorecieron áreas donde concentraron
medios y servicios y las convirtieron en islotes atípicos
y espejismos del país real. Achicaron el país productivo,
abandonaron el interior, entregaron empresas y recursos nacionales.
La dictadura militar del 76, con violencia, terror y crimen, impuso
los pilares de estas políticas que en lo sustancial han tenido
continuidad en gobiernos posteriores. El menemato es quizás
el que más acentuó esa diferencia entre Capital- Buenos
Aires y gran parte del interior del país. Esa barrera artificial,
sigue separando, aislando, dividiendo. A ello contribuyen los medios
de comunicación que aunque pretendan abarcar "el país",
también están centralizados y su horizonte suele terminar
a 40 o 50 kms de la capital federal. Esa estructura significa retraso,
dependencia. La perspectiva de que otro país es posible,
debe incluír necesariamente a toda la población y
a todo el territorio. Para ello es necesario integrar y articular
sus luchas, sus organizaciones de base, sus expectativas. Eso conlleva
que la movilización social genere sus propios canales, sus
vínculos, sus encuentros, abriendo los caminos para una construcción
común.
El pueblo de General
Mosconi, en la provincia de Salta, marca desde hace unos años
uno de esos latidos de rebeldía que rechazan las políticas
depredadoras y las complicidades gubernamentales. Uno de sus protagonistas
es José "Pepino" Fernández. El texto siguiente,
es un fresco relato que nos actualiza en el conocimiento de esas
luchas en el norte del país.
Carlos,
SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa.
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>> José
"Pepino " Fernández, líder piquetero:
"La cárcel es un escalón más"
Por Washington Uranga y Natalia Aruguete
-¿Cuál fue el motivo de
la última visita a Buenos Aires?
-Lo que le venimos a pedir al presidente Kirchner es la reparación
histórica para el departamento de Mosconi. Vamos a cumplir
100 años que el pueblo de Mosconi le da petróleo a
la Nación y todavía no tiene agua, cloacas ni gas.
En cualquier lugar del mundo, un pueblo productor de esas características
estaría mucho mejor que nosotros. En eso se basa nuestro
reclamo. Cuando estábamos trabajando en YPF no veíamos
esta necesidad y vivíamos en casas de una familia media,
con buenos sueldos y trabajo seguro... Es algo que nuestros padres
y abuelos supieron defender durante tanto tiempo. Nosotros somos
culpables de haberlo perdido.
-¿Se sienten culpables?
-Sí. Por eso nuestros reclamos, y de ahí la cantidad
de causas que tenemos.
-¿Cuántas causas tiene usted?
-Yo tengo 52 causas federales y 16 provinciales, por reclamar lo
que nos debe el Estado y lo que nos debe el gobierno provincial.
La provincia hace varios años que nos viene saqueando. Se
lleva todas las regalías petrolíferas y gasíferas,
que se pagan por densidad poblacional y no por nivel de producción.
Allá se benefician los grandes capitales y no el pueblo.
Y como somos un pueblo chico, de veinticinco mil habitantes, no
tenemos fuerza en el Senado ni en Diputados para reclamar lo que
nos corresponde.
-¿Por qué tantas?
-Cada causa es una obra que se hace en el norte. Para mí
es un orgullo. Cada vez que hay un corte de ruta para que se haga
un hospital, una escuela o un puente donde han muerto más
de cuarenta personas por accidentes de tránsito nos detienen
la policía, los jueces federales y la Gendarmería.
Si no se hubieran hecho los cortes de ruta, no se habrían
hecho las obras. Nosotros no nos movemos hasta que se consiga hacer
la obra. Por eso, cada causa es una obra.
-¿Qué se siente estando en la cárcel?
-La cárcel es un escalón más, como puede ser
la muerte por un balazo. Como murió Verón, por reclamar
su salario. La experiencia en la cárcel era un peldaño
más que había que pasar, aunque no sé si volveré
porque actualmente me persiguen la policía y la Gendarmería.
¡En vez de perseguirme a mí por qué no lo persiguen
a Menem!
-¿De qué depende que usted vuelva o no a la cárcel?
-Todo depende de la gente y de los funcionarios. Esa fue otra experiencia.
Ellos pensaban que metiéndonos en la cárcel iban a
hacernos torcer el brazo. Al contrario, en la cárcel aprendí
a trabajar. Eso les sirve a los funcionarios para aprender que,
incluso estando entre celdas, se puede trabajar. En la cárcel
faltaban mesas, sillas. Hicimos una huerta. Entonces, yo ya no sé
si los delincuentes están adentro o afuera. Acá no
sé si eligen a los delincuentes por el currículum
vitae o por todo lo que tienen. A Menem, que ha vendido el país
y ha matado a miles de personas, ¿por qué no lo meten
preso? Tanto Menem como los militares se postulan como candidatos
a presidente o senador, entonces no los pueden juzgar porque tienen
resguardo jurídico. Y nosotros, en cambio, somos delincuentes
comunes, porque ellos nos transformaron en eso. Fíjese que
yo estuve trabajando en YPF y trabajé en todo el país.
En cambio, los funcionarios vaciaron el país. Esa es la diferencia
entre el obrero y el funcionario: nosotros producimos y ellos vacían
el país.
-¿Lo maltrataron en la cárcel?
-No. Incluso los presos me ayudaron. Hacía frío y
yo no tenía colcha, ni pan para comer, ni un jarro. Y los
presos mismos me brindaron todo. Si afuera no son solidarios, ahí
uno se hace solidario. Por eso, creo que a algunos dirigentes les
haría falta un poco la cárcel. El día que sean
solidarios todos, va a cambiar el país. Uno se pregunta:
"¿Por qué hay tantos presos en las cárceles?".
Eso quiere decir que algo pasa. Es que no hay trabajo. En lugar
de hacer cárceles nuevas, lo que tienen que hacer son fábricas
nuevas. Si en lugar de llevarse todo al exterior, lo dejasen acá,
habría puestos para miles y miles de personas.
-¿De qué se trata la reparación histórica?
-Es como si yo le sacara plata a los Macri, los Roca, los Bulgheroni
y destinase esa plata para otra cosa. Eso es lo que le pasa al pueblo
de Mosconi: nos sacan la plata que nos pertenece y la usan para
otra cosa. En cambio, si yo fuese el que les saca a estos señores
su plata, yo sería un delincuente. Lo que pasa en Salta parece
de la época de 1400. Cuando uno protesta, lo matan o lo mandan
a la cárcel. Ahora, nosotros queremos hacer un lago, un acueducto
y una planta depuradora. Nosotros les damos las facilidades. No
necesitamos ingenieros ni técnicos de ningún tipo,
sólo necesitamos que pongan el capital. Pero queremos que
esa plata vaya directamente a la obra y que no la agarre el municipio.
Que la dejen en el Banco Nación y, a medida que se hace la
obra, que se certifique todo lo que se hace, y que de ahí
mismo se pague a los obreros. Porque si la plata pasa por muchas
manos, queda un montón en el camino.
-¿De qué otros temas dialogaron con las autoridades
nacionales?
-Además de la reparación histórica, pedimos
por la cantidad de compañeros procesados en General Mosconi,
en Salta y a nivel nacional. En Mosconi, son casi quinientos los
compañeros que están procesados. En el departamento,
son cerca de mil. Si Gorriarán Merlo y Seineldín han
sido indultados, nosotros que somos luchadores sociales y que no
matamos a nadie -al contrario, ellos nos mataron a nosotros- venimos
a pedir una amnistía o un cambio en la ley de cortes de ruta.
Cuando estaba YPF no había corte de ruta y, como fuera, teníamos
agua. Las familias tenían educación y salud. Ahora,
si salimos a reclamar lo que nos pertenece recibimos represión.
Recién ahí fuimos noticia a nivel nacional. Pero fuimos
noticia por la represión que recibimos, no por lo que necesitamos
y nos pertenece. El periodismo nunca se hizo eco ni profundizó
el problema del norte argentino. Sólo cuando hubo heridos.
A esto se sumó lo que decían los funcionarios: que
los procesados éramos delincuentes y narcotraficantes y que
estábamos ligados a Sendero Luminoso, la ETA y otros grupos.
Nunca dijeron qué es lo que necesita un pueblo.
-¿Creen que con este gobierno la situación puede llegar
a cambiar?
-Yo creo que sí. Nosotros siempre tenemos esperanza. Es como
si usted se va a acostar y tiene esperanza en el día que
viene. Con Duhalde habíamos hablado de muchas cosas del norte.
Hay muchas cosas que se pueden recuperar. Pero yo le digo a la gente,
si no nos dan respuesta, habrá que ver a otro funcionario
para que nos den respuestas.
-¿Por qué se armó el movimiento de desocupados
en General Mosconi?
-Cuando uno tiene para comer, para educarse y para cuidar su salud,
no va a gritar. La gente grita cuando le tocan el bolsillo. Eso
pasó con la gente del norte. Si mi padre trabajó 36
años, educó a once hijos a los que les dio salud y
educación, eso quiere decir que ese sistema sí vale.
Este sistema no vale, con un plan (Jefas de Hogar) de ciento cincuenta
pesos no se hace nada. Por eso surgieron los reclamos.
-¿Cuándo empezaron a agruparse?
-Empezó en 1996, cuando se creó el movimiento de la
UTD (Unión de Trabajadores Desocupados), que eran ex empleados
de YPF. Empezaron a pedir al Concejo Deliberante planes trabajar
y bolsones de comida. Yo me incorporé en el año 1997,
pero más fuertemente en el 2000.
-¿Sigue siendo fuerte el movimiento?
-Yo me siento satisfecho por el apoyo de todos los grupos piqueteros.
Uno se siente contento. Eso quiere decir que no hemos hecho algo
malo.
-¿Cuál fue la reivindicación más importante
que obtuvieron?
-Fue como cuando acá se produjo lo del 20 de diciembre. Allá,
en 1997, se produjo una gran movilización, donde había
entre cerca de cuarenta y cinco mil personas. En ese momento, pensé
que se solucionarían los problemas del Norte. Pero fue un
circo. En realidad, lo montaron los empresarios de Tartagal, que
estaban ahorcados por las deudas que tenían con el Banco
Nación. Y los trabajadores nos sumamos pensando que íbamos
a recuperar YPF de vuelta, que nos iban a pagar la jubilación
anticipada y las acciones de YPF que veníamos reclamando
hacía mucho tiempo. Además, esperábamos que
nos dieran las tierras fiscales, la maquinaria y equipos nuevos
de perforación para que trabajáramos en el norte.
El gobierno arregló con los empresarios y toda la gente pobre
quedó afuera. Los empresarios son poquitos y los obreros
y los desocupados son muchos. Esa gente sigue cortando la ruta.
-¿Cuál fue el momento que usted vivió como
el más intenso en los años que lleva luchando?
-La lucha más fuerte que se dio en el norte fue la del 2000,
cuando llegaron efectivos de la policía provincial y de Gendarmería.
Los llevaron para que nos dieran un escarmiento y que nunca más
haya protestas en el país. Pero el pueblo los hizo retroceder,
logró vencerlos. En ese entonces, el comandante Prado dijo
que primero iban a desalojar la ruta y que si quedaba gente en el
monte, iban a hacer "operación rastrillo". Dijo
que se acababa todo en cuestión de minutos. Después,
tuvo que pedir por favor que fuera alguien a solucionar el problema.
En el norte, las fuerzas de seguridad todavía no pudieron
vencer al pueblo. Por eso nos meten presos, porque es la forma más
fácil que tienen los funcionarios de resolver los problemas
de las personas. Yo no entiendo, porque les sale más caro
movilizar a los equipos de Gendarmería que solucionar los
problemas que tiene la gente del norte.
-¿Es diferente la represión en Salta que en el resto
del país?
-Los jueces federales han dado carta blanca para que nos repriman.
En ninguna parte del país fue como en el norte. Fíjese
que la Gendarmería mandó a fuerzas especiales, con
grupos que salieron enmascarados para balear a la gente a quinientos
metros, como si fueran corderos. Tuvimos dos muertos, gente parapléjica
y muchos heridos. Y después dicen que los que se enmascaran
son delincuentes. Entonces ellos son delincuentes, si se enmascaran
para balear a la gente... Sí. Es dura la represión
con la gente del norte.
-¿Por qué cree que es más dura?
-Porque a la gente del norte se la ve más aguerrida. No sé
si será por las características del terreno o qué,
pero es muy difícil reprimirnos. La represión hizo
que la gente levantase más el ánimo para luchar. Actualmente,
a la gente no le importa ser reprimida, ser baleada. Ya se han vuelto
mutantes de la represión. Ya no les hace nada, siguen luchando.
Fíjese si seremos solidarios que teníamos una perrita
que estuvo en las represiones del año 2000, incluso antes.
Le decían "la piquetera", porque sacaba los gases
y los llevaba para el monte. Como veía que los "chavos"
tiraban los gases hacia donde estaban las fuerzas de seguridad o
los mandaban para el monte, la perra hacía lo mismo. Ahora
está muerta.
-¿Cuántas personas vivían de la empresa petrolera
cuando era estatal, en Mosconi?
-En Mosconi, el noventa y cinco por ciento de la gente estaba relacionada
con YPF. Ahora, sólo un siete por ciento está ligado
con la nueva concesionaria. Cuando fue el conflicto del '97, intervino
la Iglesia, que salió de garante de todos esos acuerdos.
A nosotros nos dijeron que tendríamos lugar a las acciones
de YPF, a tierras y a planes trabajar por 220 pesos. Pero el gobernador
Juan Carlos Romero ascendió al obispo (Mario) Cargnello como
arzobispo, le dio mayor poder y el acuerdo quedó sin garante.
-¿Cómo es la gente en el norte?
-La gente del norte es muy tímida. Somos muy reacios a la
prensa y a protestar. No estamos preparados como los políticos
y los sindicalistas. Sólo somos obreros. El obrero trabaja,
produce. Los funcionarios no producen.
-¿Cómo es la actitud de su familia en relación
con su lucha?
-Yo prácticamente estoy solo. No tengo familia. Tengo hermanos,
pero estamos separados. Mi padre dice: "Ustedes son responsables
de lo que hagan".
-¿De qué lo acusan a usted?
-Todos dicen: "Pepino Fernández es el culpable de todo".
Si yo cometí un delito, no tengo problema en ir a la cárcel,
pero que los metan presos a ellos también: a Menem, a Videla,
a Alfonsín, a todos los funcionarios... vamos presos juntos.
Incluso que les quiten todo lo que se han robado. Hay que quitarles
todo lo que tienen, porque eso es de la Argentina, no es de ellos.
¿Cómo puede ser que antes no tenían eso y cuando
fueron funcionarios sí lo tuvieron? A nosotros nos acusan
de asociación ilícita. ¿Por qué asociación
ilícita, si estamos reclamando verdaderamente lo que nos
saquearon? En cambio, es asociación ilícita cuando
se reúnen todos los diputados y los senadores y levantan
la mano. Ahí sí perjudican a todo el pueblo, a la
Nación. Yo a eso le llamo "robo en banda, calificado":
se juntan un montón y levantan la mano.
-¿Cuánto tiempo trabajó en YPF?
-Diecisiete años y cuatro años en el sector privado.
Antes de privatizarla, decían que YPF daba pérdidas.
Pero era mentira. YPF nunca ha dado pérdidas. Si uno abre
un mapa mundial y mira, se va a preguntar por qué no se venden
las industrias petroleras en otros lugares del mundo. No lo hacen
porque usted mete un caño por debajo y de por vida tiene
petróleo y gas.
-¿Ahora de qué trabaja?
-Trabajo gratis.
-¿Y cómo se mantiene?
-Si yo hice y hago muchas cosas por el pueblo y le ayudé
a mi hermano a estudiar, a mi hermano no le cuesta nada darme un
plato de comida. Y a la gente tampoco. Si estando en la cárcel
me llevaban comida, imagínese ahora. Si hubiera sido un delincuente,
nadie me hubiera llevado nada.
-¿Cuánto dinero les deben?
-A nosotros nos deben plata el Estado, la provincia, Repsol-YPF.
El fondo compensador que nos correspondía, se lo quedó
Repsol-YPF. Cuando yo lo tenía que cobrar en el '94 eran
7000 pesos. Me pregunto cuánto será ahora. Nosotros
vamos a hacer lo mismo que hizo Kirchner cuando De la Rúa
le quiso sacar la subvención del gas a Santa Cruz. Ellos
decían que iban a dejar de aportar el petróleo, que
es el cincuenta y cuatro por ciento del país. Nosotros vamos
a hacer lo mismo con Kirchner, que ahora es Presidente. El pescado
muere por la boca. Si él no nos quiere reconocer la deuda
de YPF y la plata para la reparación histórica, vamos
a tener que hacer lo mismo que hizo él. Vamos a ver si tenemos
respuesta ahí.
Fuente: Diario "Página 12"
- 4/8/03 -
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4 de agosto de 2003
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