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* Envío de
SERPAL 226 - 03
"Aislado está del mundo,
envuelto en ojos pasmos que lo interrogan
desde todos los ángulos gritando"
Fragmento de "El Asesino", del poeta gallego Celso Emilio
Ferreiro
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Amigas, amigos,
Escribíamos a principios de marzo que lo que iniciaría
Estados Unidos contra el territorio y el pueblo iraquí sería
una operación de invasión y conquista, no una guerra.
Y ese previsible desarrollo es el que han tenido los ataques tras
esta veintena de días de iniciadas
las acciones. Curiosamente las fanfarronadas del dictador iraquí
han coincidido con los intereses de la estrategia del gobierno Bush,
en simular que se libraría una "guerra", una confrontación
en la que ambos proclamaban anticipadas victorias. Gran parte de
los blindados iraquíes eran T-55 soviéticos, fabricados
a fines de la década del 50, principios de los años
60. Algo similar con las baterías de tierra. La tecnología
de localización y detección, además de ser
antigua, había sido sistemáticamente atacada en los
últimos 9 años por aviones anglo-norteamericanos,
en una eliminación "preventiva". La resistencia
ofrecida por fuerzas iraquíes y grupos de fedayines está
utilizando armas automáticas, ametralladoras fijadas de modo
artesanal en vehículos ligeros, lanzagranadas y algunos proyectiles
anti-tanques. Un combate absurdo y desproporcionado contra los blindados,
los helicopteros, los aviones y los medios tecnológicos de
norteamericanos y británicos. Una prueba de ello es que las
llamadas "fuerzas aliadas" han tenido más bajas
por errores del fuego propio, que por acción del enemigo.
Todo ello hacía previsible el desenlace militar que aunque
puede demorarse horas o días, es inevitable. Lo que no resulta
tan previsible es que hará el gobierno Bush para controlar
el territorio conquistado.
De ello hablamos en nuestra crónica, a la que añadimos
el artículo "Ojalá" de la periodista argentina
Sandra Russo.
Un abrazo, Carlos,
Redacción de SERPAL.
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>> CRÓNICAS DE LA GUERRA DE AGRESIÓN
( IV )
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>> Redacción de SERPAL.
* La disparidad de fuerzas convierte
la "guerra" en una especie de deporte de riesgo para los
pilotos y los ocupantes de los blindados norteamericanos.
La casualidad o la excepcionalidad han sido los factores presentes
en las escasas bajas de los atacantes. El mayor riesgo han sido
los errores del llamado "fuego amigo". Esa relativa facilidad
con la que han logrado desplazarse a través del territorio
iraquí, les ha permitido en una veintena de días estar
ya operando en la capital. Puede afirmarse que "la guerra"
está prácticamente definida. Pero a pesar de las proclamas
"liberadoras" de los invasores, la población iraquí
no se ha sublevado ni ha recibido de forma multitudinaria a las
tropas anglo-norteamericanas. Es probable que la fase que comienza
resulte más imprevisible que la propia "guerra".
Nadie sabe que grado de resistencia habrá a los ocupantes
en los días y semanas venideros. Tampoco se puede predecir
que formas adoptará. No existe una oposición política
interna seria y representativa que pueda asumir ninguna función
administrativa para suceder al partido Baaz y a Sadam Husein. ¿
Tendrá Estados Unidos que poner realmente un "pro-cónsul",
un títere o directamente a un general al frente del país
conquistado ?
Será entonces tiempo de recordar los argumentos que utilizaron
Bush, Blair y Aznar para decidir en las Azores, saltarse la legalidad
internacional, desconocer las atribuciones del Consejo de Seguridad
e iniciar el ataque. Básicamente advertían que había
que desarmar a Husein, a quien atribuían la capacidad de
atacar con armas "de destrucción masiva" y complicidades
con el terrorismo internacional. De esto último no mostraron
una sola prueba.
Más aún, importantes personalidades norteamericanas
afirmaron que grupos como Al Quaeda en realidad, estaban enfrentados
con el gobierno iraquí.
En cuanto a las armas químicas y biológicas, hasta
el momento Irak no ha utilizado ninguna de ellas. Los escasos cohetes
lanzados contra los campamentos de las tropas norteamericanas y
británicas en Kuwait, fueron interceptados por los "Patriot"
o se perdieron en el desierto o cayeron en el Golfo. Todos llevaban
carga explosiva convencional. Ni rastros de gases tóxicos
o virus letales. No parece lógico que si Sadam Husein hubiera
dispuesto realmente de ese armamento, no lo hubiera utilizado como
arma defensiva en el momento de ser atacado.
Este aspecto es tan escandaloso, que no hay que descartar que una
vez tengan gran parte del territorio iraquí bajo control,
las tropas norteamericanas "encuentren" en algún
túnel, subterráneo o búnker, bidones con alguna
sustancia tóxica o similar. Una de las cartas principales
que jugó el gobierno Bush, fundamentalmente con su propia
población, es la del miedo. Ese temor casi irracional, alentado
por las declaraciones periódicas de Rumsfeld y del vice presidente
Cheney, que llevó a que millones de norteamericanos llenaran
sus alacenas con reservas de agua y alimentos y tuvieran a mano
máscaras anti-gas. El miedo y los medios de comunicación,
fueron las herramientas para convencer a la población propia
de la necesidad de hacer lo que hicieron.
Consumado el ataque, la invasión y la conquista, algo tendrán
que "inventar" , para explicar la ausencia de las temidas
armas.
Otro problema añadido: si "aparecen", tendrán
que explicar su origen y procedencia. Algo difícil de revelar
públicamente, porque el material que utilizó Sadam
Husein para gasear a la población kurda o durante la guerra
contra Irak, fué suministrado por Estados Unidos y otros
países "aliados".
Claro, en aquel momento, Sadam Husein, también era un "hijo
de puta"...pero como decía un presidente norteamericano,
era "nuestro" hijo de puta.
Militarmente la guerra puede "terminar". Pero se abre
un capítulo que requerirá redoblar los esfuerzos para
denunciar al gobierno de Bush y a sus cómplices internacionales.
El proyecto hegemónico imperial aparece con perfiles cada
vez más claros. Y se basa en condicionar la situación
política y económica del planeta en función
de los intereses de los Estados Unidos. Para ello no dudarán
en seguir empleando criterios unilaterales, "guerras preventivas",
o "asesinatos selectivos" fuera de su propio territorio,
como fue dispuesto por la Casa Blanca después del 11 de setiembre.-
Será difícil permanecer "neutral" en los
tiempos que vienen. Ellos, con su arrogancia, su soberbia y el desprecio
por los derechos y la soberanía de los pueblos, se encargarán
de que no haya indiferentes a su política imperial.
Redacción de SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
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>>Ojalá por Sandra Russo
El espanto es tan desmesurado que parece que ya no hubiera nada
por decir. Solamente tenemos palabras, y no alcanza. Las palabras
deberían tener el filo de una navaja o el poder explosivo
de un Tomahawk, pero no lo tienen, no almacenan combustible, no
arden. No arden como ardió entera la familia de Alí
Smain, ese niño iraquí que según dice el diario
perdió en un bombardeo del lunes, en Kindi, a su madre, su
padre, sus hermanos, a sus tíos y a sus primos. También
perdió los brazos y seguramente perderá la vida. Ojalá
se convierta en un símbolo, porque los símbolos, a
veces, son más poderosos que los Tomahawk.
Ojalá el nombre de Alí Smain nos quede caprichosamente
en la memoria, adherido a la memoria, enredado en la memoria, ojalá
no nos deje dormir. Ojalá ese nombre breve y extraño
envuelva en sus dos sílabas los de todos los niños,
las mujeres y los hombres que están siendo cada día
interrumpidos en su acto de vivir, ojalá que pronunciando
ese nombre estemos pronunciando todos los nombres que ignoramos,
esos nombres difíciles, engañosamente ajenos. Ojalá
que ese cuerpo pequeño y quemado, desnudo, deshecho, violado
ferozmente por el estruendo de esa madrugada, nos hable. Ojalá
que nos arda, que nos empuje al más allá de la simple
mirada fija sobre el televisor. Ojalá que si Alí Smain
muere se convierta en fantasma. Ojalá que su fantasma aceche
en sueños a sus verdugos, que levante en su niebla de fantasma
la tímida bandera de su último recuerdo, sea éste
el que haya sido, su madre gritando, su padre agonizando, sus hermanos
muriendo antes que él, el estallido de su casa, la voz piadosa
de alguien que le hablaba en inglés, los toscos vendajes
que le cubrían sus quemaduras, el dolor.
Ojalá que ese chico que sea, por la magia de los símbolos
(que siempre significan más de lo que nombran) todos y cada
uno de los miles de chicos asesinados en nombre de la libertad.
Porque eso hacen a veces las palabras: disfrazan y matan. Ojalá
que la intensidad de la desgracia de Alí Smain se transforme
en una dentellada y que de la inmensa, infinita debilidad de un
chico de ocho años ante el aparato bélico más
potente del mundo, surja ese símbolo imprescindible no para
detener este desastre, porque eso es imposible, pero sí para
que estos crímenes esperen puntualmente a cada uno de sus
responsables en la antesala del infierno. Están matando a
tantos civiles iraquíes que no se alcanzan a contar. Ni siquiera
hablan de efectos colaterales. No se toman la molestia. Apuntan
selectivamente contra ellos. Esta es la guerra de lo políticamente
incorrecto: están desembozados, conversos, poseídos,
decididos a traspasar cualquier umbral. No sólo han pasado
por alto a las Naciones Unidas: haciéndolo, además,
han roto todos los contratos civilizados, han reinventado las reglas
de juego, han llevado al paroxismo su idea de que la tienen más
larga. Si todavía dicen que esta carnicería se está
llevando a cabo en nombre de la libertad y alguien les cree, como
según las encuestas les cree la mayoría de los norteamericanos,
es porque he ahí una nación corroída por su
propia bilis y su propio delirio. He ahí una nación
que expurga, a través de sus raras avis, a través
de sus mejores exponentes, sus profundas contradicciones y sus paradojas
bestiales.
Ojalá que por los ojos semicerrados y agonizantes de Alí
Smain en el hospital de Kindi se nos revele a todos la dimensión
del horror. Ojalá que por un instante todos tengamos sus
ojos y a través de esos ojos de ocho años podamos
acceder a la visión de lo más bajo y lo más
ruin de la condición humana. Ojalá su martirio siga
ladrando en el desierto después que cada uno de los suyos
haya sido vencido.
Fuente: "Página 12 ", Argentina.
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7 de abril de 2003.
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